Prevenga el lavado de activos conociendo a su cliente

Por Nicolas Montoya, el 29 de septiembre, 2017

La prevención de lavado de activos y la financiación del terrorismo requiere de métodos y herramientas para identificar operaciones fraudulentas. El KYC es uno de ellos.

El KYC (Know Your Customer) o Conozca a su Cliente es el conjunto de procesos que las entidades reguladas (mayormente del sector financiero o real) utilizan para identificar a sus clientes y generar sus respectivos perfiles; es decir, identificar sus actividades y las fuentes de sus fondos.

Estas prácticas, aplicables tanto para clientes nuevos como para aquellos con larga historia de clientela, se han robustecido en los últimos años debido a las exigencias de las entidades regulatorias.

El KYC implica una doble identificación. Primero, se habla de una identificación documental, solicitando copia de la cédula, DNI o pasaporte. Por otro lado, se exige una identificación real del cliente para conocer el propósito por el cual quiere establecer relaciones comerciales con la entidad financiera. Es decir, los clientes están obligados a entregar información sobre su actividad profesional como una nómina o justificante de autónomos.

El principal objetivo es, por consiguiente, predecir el comportamiento del cliente con la mayor certeza posible para así diferenciar un comportamiento normal de uno sospechoso. Sin embargo, una simple validación de datos no basta en una época en la que el robo de identidades se ha convertido en una práctica fácil y muy temida en todo el mundo. Además, el simple hecho de distinguir el nivel de riesgo de una persona del de otra debe tomar en cuenta más variables de lo que a veces la validación de datos puede controlar (ej. valor de transacción, objetivo de relación comercial, zona geográfica, etc.).

Por estas razones, implementar una herramienta de tecnología digital puede ser muy útil o incluso indispensable en la prevención del lavado de activos o de la financiación del terrorismo. Con este enfoque de automatización, las áreas de cumplimiento y gestión de riesgos de una entidad pueden responder a preguntas clave e identificar señales de alerta en tiempo real.

Asimismo, hay un enorme impacto en reducción de costos que una solución tecnológica puede llegar a tener para su organización. Los procedimientos de KYC tradicionales pueden llegar a ser muy caros, y sobre todo, poco eficientes. Algunos ejemplos de  gastos comunes incluyen la recolección y almacenamiento de documentos físicos o las revisiones manuales. También es recurrente la aparición de falsos positivos en procesos como el de validación de atributos de una identidad por cada transacción.

Si bien una de las interrogantes más frecuentes en organizaciones ha sido siempre la de cuándo dar el paso hacia lo digital, está claro que en cuanto a mejores prácticas de prevención de lavado de activos y financiación del terrorismo, cada vez es más urgente apoyarse en herramientas que aseguren resultados y ahorren potenciales daños y gastos.

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Temas:Prevencion de fraude

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