Academia Cero desafíos de la gestión de riesgos

Los 3 principales desafíos de la gestión de riesgos

Por Juan Pablo Calle, el 23 de febrero, 2018

principales desafíos de la gestión de riesgos 2018

El transformación digital, la fuerza de las criptomonedas y la tecnología han hecho que surjan nuevos riesgos, y con ellos nuevos desafíos para gestionarlos. Conozca aquí por qué.

Transformación digital

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La automatización de los procesos bancarios ha significado un desafío particular para los gestores de riesgo. Esto se debe en gran parte a que la incursión de la banca en el mundo digital ha implicado no solo una mayor eficacia de los procesos, sino también un aumento del fraude financiero y de los ataques cibernéticos.

En el 2018, la tendencia de la transformación digital de los servicios bancarios parece que no se detendrá. Todo lo contrario. Los bancos continuarán adoptando la inteligencia artificial y los procesos robóticos para ser más eficientes y mejorar la prestación de sus servicios.

Por ejemplo, en la actualidad las instituciones financieras ahora se están preguntando cómo y cuándo migrar su infraestructura a la nube pública: cuentas, giros, documentación e información de clientes.

Como esta, nuevas tecnologías se incorporarán a los servicios en línea de los bancos, como las soluciones biométricas avanzadas, el reconocimiento de voz y los servicios de seguridad táctiles, innovaciones que también pueden incrementar las amenazas.

En este escenario, los gestores de riesgo deben contar con herramientas y soluciones que ayuden a monitorear la seguridad de las operaciones y que permitan controlar los posibles riesgos cibernéticos o de seguridad de la información.

Criptomonedas


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A lo largo del 2017 vimos cómo el valor del bitcóin aumentó de forma exponencial hasta llegar a los 20 000 dólares. A pesar de que haya comenzado el año a la baja, las monedas digitales seguirán siendo una tendencia financiera en el 2018.

Movidas por la especulación, las criptomonedas se han vuelto una forma eficaz de financiación. El limbo normativo que las rodea las ha blindado de los controles y de la intervención de los bancos centrales.

Debido a este carácter especulativo y carente de regulaciones, el sector bancario está buscando una manera de contrarrestar la fuerza de las criptomonedas. Seis de los principales bancos mundiales ya se han reunido para buscar una alternativa virtual que sea fiable y esté regulada. Para ello se está pensando en un estándar tecnológico que sea aceptado por la industria.

El Utility Settlement Coin (USC) es el nombre de la posible moneda digital que utilizará la tecnología blockchain para facilitar pagos y liquidaciones. Se espera que a finales del 2018 ya se cuente con una criptomoneda emitida por los principales bancos del mundo y que permita hacer transacciones interbancarias. Así se podrán realizar pagos instantáneos entre cuentas de diferentes entidades financieras.

Sin embargo, el primer paso para que los bancos incursionen en los medios digitales de intercambio como las criptomonedas es establecer mecanismos para proteger los datos y fortalecer la ciberseguridad.

Por eso, la gestión de riesgo debe comenzar a pensar en esos nuevos riesgos financieros que se derivarán de las transacciones con criptomonedas, como riesgos de crédito o riesgos cibernéticos.

Regulaciones más estrictas

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La regulación siempre será uno de los desafíos más importantes de la gestión de riesgo. Aunque es poco probable que los cambios de las reglamentaciones nacionales se lleven a cabo de la misma forma en todos los países, sí es cierto que desde la crisis del 2008 la exigencia de controles bancarios más rigurosos es cada vez mayor.

Esto en gran parte se debe a la percepción que las personas tienen sobre las entidades bancarias después de la crisis. Los usuarios son cada vez menos tolerantes a las quiebras bancarias y al uso de dinero público para salvar a los bancos cuando están en aprietos.

Por esa razón, los gobiernos están ejerciendo una presión regulatoria más fuerte. Muchos exigen que los bancos cooperen para identificar transacciones financieras ilegales o poco éticas. También para detectar señales de alerta, fraude o financiación del terrorismo.

Asimismo, las normas que protegen al consumidor se están volviendo más estrictas. Los términos y condiciones de los contratos, las prácticas de comercialización, publicidad y ventas están siendo normatizadas para salvaguardar los intereses del usuarios. 

En ese entorno regulatorio, los gestores de riesgo deben considerar modelos y herramientas que permitan gestionar el riesgo de manera integral. Para esto es esencial un método que integre a todas las áreas de la empresa, que fomente la cultura de riesgo, automatice los procesos y reduzca la subjetividad del análisis. 

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Temas:Riesgo Financiero

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