Gestión de riesgo, ¿una obligación para el sector real?

Por Juan Luis Álvarez, el 04 de mayo, 2018

La gestión de riesgo no solo es una responsabilidad del sector financiero. Descubra aquí por qué también debería ser una preocupación del sector real. 

Es evidente la lucha constante que emprenden los gobiernos en todo el mundo en contra del lavado de activos y de la financiación del terrorismo. En Colombia, por ejemplo, lo que antes solo era responsabilidad de organismos como la UIAF, ahora pasa a ser fiscalizado también por la DIAN.

Ambas trabajan hoy de la mano para elaborar una política rigurosa en contra del lavado de activos con el fin de castigar a quienes por acción u omisión afecten las finanzas del estado. Sus acciones estarán soportadas en una herramienta tecnológica de punta que incorpora técnicas de Big Data, lo que les permitirá a ambas instituciones ejecutar de manera más rápida labores de fiscalización a través del procesamiento y del análisis de grandes cantidades de información.

Muy seguramente este sea el comienzo de programas piloto que incorporen a las empresas no reguladas del sector real a estas políticas nacionales de prevención del lavado de activos y financiación del terrorismo.

Es injusto tener que cargar a una pyme con otra responsabilidad más, aparte de la cantidad de responsabilidades fiscales, laborales, legales, comerciales, sociales, entre otras que ya tiene de facto, pero el énfasis que hace el director de la DIAN, Santiago Rojas Arroyo, cuando se refiere al trabajo conjunto que de ahora en adelante van a ejecutar ambas instituciones y la infraestructura tecnológica que van a implementar, presenta un futuro más implacable, donde el flujo de la información en tiempo real permitirá a los entes de control detectar de manera más ágil actividades sospechosas.

¿QUÉ LE ESPERA A UNA PYME FRENTE A LAS NUEVAS POLÍTICAS DE PREVENCIÓN LAFT?

Según el Director de la DIAN, Santiago Rojas Arroyo, “este gran pacto será muy importante para salvaguardar el cumplimiento de las obligaciones tributarias, aduaneras y cambiarias, y por lo tanto, mejorar la sostenibilidad fiscal en beneficio de todos los colombianos”. Cuando dice “salvaguardar el cumplimiento de las obligaciones”, se refiere a las obligaciones que tienen todas las personas naturales y jurídicas que dentro de los rangos establecidos por la ley estén sujetos al pago de impuestos o al reporte de sus rentas periódicas, especialmente de aquellas que por la informalidad de su negocio no lo hagan, pero que, gracias a los nuevos procesos de captación, procesamiento y análisis de la información, la autoridad ya tenga claramente identificados.

Es aquí donde empiezan a desempeñar un papel importante todas aquellas acciones que permitan a las empresas mantenerse informadas sobre las posibles acciones presentes y futuras que planeen ejecutar los entes de control, para anticipar los cambios y enrutar sus acciones y su cultura empresarial hacia las políticas definidas por los organismos de vigilancia.

Y es que el lavado de activos y la financiación del terrorismo no es un tema como cualquier otro, y más si tenemos en cuenta que la omisión de activos, inclusión de pasivos inexistentes, el no cobro, recaudo y pago del IVA e Impuesto al consumo fueron incluidos en el año 2016 dentro del listado de delitos fuente del lavado de activos, lo que genera un riesgo muy grande a la hora de determinar el papel que juega cada empresa dentro de esta política nacional y su responsabilidad frente a la autoridad encaminada hacia la prevención del LAFT.

Es necesario, entonces, que las PYMES comiencen a incluir dentro de sus acciones empresariales procedimientos que les permitan detectar, evaluar y mitigar posibles riesgos relacionados con el  LAFT con el fin de “curarse en salud” porque, aunque no sea hoy de obligatorio cumplimiento, es probable que mañana sea una necesidad inminente.

ENTONCES, ¿ESTÁN O NO FACULTADAS LAS PYMES PARA ENFRENTARSE A LA GESTIÓN DE RIESGO?

Aunque esta pregunta es de obligatoria respuesta, primero es fundamental entender que, en la misma medida que los organismos de control se tecnifican y organizan para ejercer una mayor vigilancia, yo debo tecnificarme y organizarme como empresa para ejercer un mayor control sobre mis procesos.

Es aún muy prematuro hablar de obligatoriedad en la implementación de procedimientos encaminados a la prevención del LAFT. Sin embargo, es conveniente hablar de estrategia empresarial y visión de negocios, pues implementar un sistema de gestión de riesgo reforzaría las buenas prácticas empresariales y permitiría conocer a fondo al cliente, manejar su información financiera para la toma de decisiones frente a negocios en curso o futuros, y vigilar el cumplimiento de los objetivos de gestión del riesgo.

Es fundamental como empresa entender lo importante que es apoyarse en las diversas herramientas tecnológicas que ofrece el mercado. La tecnificación es hoy un factor vital que puede ayudar a las empresas a la consecución de sus objetivos con tasas de retorno muy altas.

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