Evite que su empresa se desplome por no gestionar el riesgo operativo

Por Juan Pablo Calle, el 20 de diciembre, 2017

El riesgo operativo puede ocurrir por las actividades cotidianas de una empresa. En esta guía le explicamos en qué consiste y cómo gestionarlo.

Imagine que en medio de una inspección de rutina un mecánico deja una herramienta dentro de la turbina de un avión y que durante el vuelo la turbina explota.

Aunque la aeronave aún esté en condiciones de regresar al aeropuerto, los pasajeros han entrado en pánico, la reputación de la aerolínea se ha ido al piso y la compañía aérea dueña del avión tendrá que aterrizar en una denuncia, además de asumir el costo de la reparación.

Estas fallas internas en los procesos, en las actividades de las personas o en el desempeño de los sistemas se conocen como riesgo operativo. Aquí se incluyen todos aquellos riesgos que se originan en la ejecución de las funciones cotidianas de una empresa.  

Existen diferentes clases de riesgo operacional: desde fraude interno hasta relaciones laborales.

<Entérese aquí de cuáles son las 7 clases de riesgo operativo>

Incluso los eventos externos también pueden llegar a producirlo. El terrorismo, los ataques cibernéticos, los riesgos geopolíticos o los desastres naturales asimismo afectan el desempeño de las actividades empresariales y, por lo tanto, generan este tipo de riesgos.

Como se ve en el ejemplo del avión, los riesgos operativos pueden ser el inicio de una cadena de desastres, con demandas a bordo, pérdidas económicas enormes o una percepción negativa de las personas.

Por eso, como gestor de riesgo usted debe ser consciente de los peligros y desarrollar un plan de acción efectivo.

A continuación le mostramos varias razones por las cuales usted debería gestionar el riesgo operativo dentro de su empresa.

Razón 1: se reconocen a tiempo los fallos operacionales

Piense en una máquina para ensamblar automóviles. Ahora suponga que por algún tipo de fallo la máquina dejó de encajar las piezas adecuadamente. Para resolver ese problema, el supervisor de la ensambladora decidió ordenarle a un mecánico que realice el proceso de forma manual.

Pregúntese por un momento: si la fábrica continúa operando sin corregir el error, ¿qué cree que sucedería?

Pues bien, lo primero que puede pasar es que se ponga en riesgo a los consumidores y que se abra la puerta para futuros procesos judiciales. Así, además de la pérdida financiera, la empresa sufriría una crisis de imagen y de credibilidad interna.  

En segundo lugar, destinar el recurso humano para realizar el trabajo que podría hacer una máquina implicaría una gran pérdida de tiempo de producción. Esto aumentaría el costo y disminuiría la cantidad de carros ensamblados al día. A su vez, se incrementarían los gastos y se rebajaría la producción, lo que traería pérdidas financieras y un perjuicio a la imagen de la compañía.   

En cambio, si la ensambladora hubiera tenido una gestión adecuada del riesgo, habría contado con un mapa general de las incertidumbres y de las amenazas de la empresa, con la respectiva identificación de los impactos. De esa manera, la fábrica sería capaz de evaluar la situación para actuar oportunamente y disminuir los fallos operacionales.

Entonces, ¿por qué es importante gestionar el riesgo operativo? A continuación le presentamos algunas razones. 

Razón 2: se combate la fuga de información

Los riesgos cibernéticos se generan en gran parte por falencias en la operación de los procesos. El acceso ilimitado a las informaciones y a los recursos del negocio, la posibilidad de enviar e-mails a nombre de otras personas y el uso compartido de usuarios y contraseñas son algunos de los vacíos que los criminales cibernéticos utilizan para introducirse en el sistema de una compañía.

Esos riesgos pueden traerle perjuicios graves a una organización, tanto financieros como reputacionales. Además, como marca, la empresa pierde credibilidad interna y externa. El daño en la imagen puede generar fuga de talento, pérdida de inversiones y de productividad.

Ahí está la importancia de contar con herramientas para identificar el riesgo. Asimismo, es esencial tener un software que sistematice y simplifique el proceso de gestión.  

<Descubra aquí los beneficios del software para gestionar el riesgo>

También es necesario conformar un comité de gestión de riesgos para evaluar las posibles fallas internas y analizar soluciones que por lo menos contribuyan a mitigar el impacto.

Razón 3: Mejora la eficacia y la competitividad

Sin ninguna duda, una compañía libre de fallas y de errores operacionales es cada vez más eficiente.

Por un lado, optimiza sus recursos y no los destina a procesos mal calculados. Asimismo, invierte en lo necesario para desarrollar un producto o un servicio. No ubica a empleados no cualificados en cargos primordiales para dirigir los negocios y generar resultados.

En síntesis, una empresa que mitiga los riesgos operacionales está preparada para el mercado, además de que es competitiva y atiende a las necesidades de sus consumidores.

Requisitos CLAVES para manejar los riesgos operaTIVOS

Ahora que sabe por qué es importante gestionarlos, seguramente querrá conocer cómo gestionar el riesgo operativo en su compañía. Aquí le damos algunas claves que con certeza le ayudarán.

  • Identifique los riesgos

Identificar los riesgos es esencial. Haga un mapa de riesgos por cada área de la empresa, enumerando todo lo que podría impactar de forma negativa en su organización u ocasionar posibles pérdidas.

  • Determine el grado de riesgo

Después de haber identificado los riesgos, señale la probabilidad de que ocurran y la gravedad del impacto.

  • Use herramientas tecnológicas

Para manejar el riesgo de forma sistematizada y estructurada, es necesario contar con herramientas tecnológicas que automaticen los procesos, que cumplan con las exigencias de los entes reguladores y las normativas internacionales, y que reduzcan la subjetividad en el análisis.

<Conozca 4 pasos para reducir la subjetividad en la gestión del riesgo operativo>

  • Elabore un plan de acción

Defina todas las acciones que serán tomadas en caso de que se concrete un riesgo. Por ejemplo, contratar a un consultor, instalar un software para gestionar el riesgo, adoptar nuevas tecnologías, actualizar los procesos, etc.

  • Cree una política interna

Establezca una política que especifique cómo se debe ejecutar el trabajo diario dentro de su empresa, definiendo el apetito y la tolerancia de la organización con respecto al riesgo. Recuerde que las políticas deben relacionarse con los objetivos de la empresa.  

Esta política interna también debe incluir un modelo de gobierno corporativo que fortalezca la cultura de riesgo dentro de la compañía.

  • Monitoree los resultados

Haga seguimiento de cada nueva implementación que se realice. Cerciórese de que el riesgo es atendido a tiempo, documente los errores e indique pautas para corregirlos en caso de que sucedan de nuevo. 

Como ya conoce los primeros pasos para manejar el riesgo operacional, ahora se encuentra preparado para sistematizar su proceso de gestión.

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