Estudio de caso: el fraude del Banco Barings

Por Juan Pablo Calle, el 04 de agosto, 2017

Una historia de prestigio

El banco Barings, uno de los más antiguos de Gran Bretaña y del mundo, fue creado en 1792. En su historia, había financiado las guerras napoleónicas para la Corona británica y la compra de Louisiana por los norteamericanos. Asimismo, contaba con clientes como la reina Isabel II.

En 1980, Barings era considerado como uno de los modelos de gestión comercial en Europa. Su reconocimiento como entidad financiera llegó a ser tal que la administración decidió expandir sus operaciones en Asia, el Pacífico y América Latina.

A pesar de su prestigio, el banco Barings se declaró en insolvencia el 26 de febrero de 1995, debido a operaciones realizadas por Nick Leeson, uno de sus funcionarios, desde la pequeña oficina del banco en Singapur, el Barings Securities Singapore (BSS), que había abierto sus puertas en 1987.

El ascenso de un joven prodigio

Nick Leeson había empezado su carrera como empleado de Coutts & Company y años más tarde pasó a Morgan Stanley, donde aprendió sobre el mundo de las inversiones financieras. Con apenas 22 años, Lesson comenzó a trabajar en el Banco Barings el 10 de julio de 1989.

En 1992, Leeson fue enviado al BSS como gerente general de las operaciones en el mercado de futuros. Para poder desarrollar la negociación de acciones en la bolsa de Singapur, debía contratar personal para el área de back office, la unidad encargada de la liquidación, documentación, soporte y registro contable de operaciones con derivados. Sin embargo, las orientaciones que había recibido el joven gerente indicaban que debía restringirse la cantidad y el salario de los funcionarios a su cargo. Por lo tanto, Lesson acabó contratando profesionales jóvenes e inexpertos.

Más tarde, obtuvo autorización para hacer trading personalmente, algo que no formaba parte de las funciones de un gerente general. A su vez, como jefe de operaciones se aseguraba de que la contabilidad fuera exacta.

El comienzo de la caída

El 17 de julio de 1992, con el objeto de cubrir la falla de una de sus funcionarias, que había comprado por error veinte contratos de títulos futuros del Japan Governamental Bond, Leeson abrió la cuenta 88888 para hacerle seguimiento al error. A partir de entonces la cuenta pasó a ser usada para esconder transacciones no autorizadas. En ella se realizaron decenas de operaciones del mismo tipo entre septiembre y diciembre del mismo año.

Cuando esas transacciones negativas comenzaron a crecer, Leeson empezó a realizar operaciones en el mercado de opciones para cubrir las pérdidas. En julio de 1993, Leeson había revertido temporalmente su posición de pérdida y había obtenido ganancias astronómicas. Sin embargo, al continuar efectuando operaciones no autorizadas sin ninguna supervisión, llegó a acumular pérdidas por más de un millón de libras, pero Leeson disimulaba sus márgenes diarios pidiendo transferencias a la sede de Barings en Londres, situación que no resultó sospechosa para la administración del banco.

Una inadecuada gestión y un mal manejo de riesgo

El hecho de que los pedidos de Leeson fueran aceptados se debía a varias razones. La falta de controles sobre la oficina de Singapur, el desinterés de los supervisores por revisar el registro de las operaciones y por los reportes de los auditores internos, la cantidad de clientes con grandes volúmenes de transacciones y las posiciones positivas que Leeson reportaba como ganancias facilitaban que los pedidos de transferencias fueran aceptados sin muchos obstáculos.

Este escenario se vio favorecido también por la falta de controles. Leeson apenas se reportaba directamente a cuatro personas: al gerente regional de operaciones de Barings en el sur de Asia, al gerente global de futuros y opciones con sede en Tokio, y a dos ejecutivos del Barings Securities Limited de Londres. En ese sentido, la administración falló al no restringir a un trader que generaba ganancias desproporcionadas desde una pequeña área del banco.  

En julio de 1994, se hizo una auditoría interna en el Baring Futures Singapore (BFS). Aunque no se identificó ninguna anormalidad acerca de operaciones no autorizadas, sí se advirtió en el informe final que Leeson ejercía la doble función de trader y encargado del back office, lo cual le permitía efectuar transacciones para luego ajustarlas según sus propias instrucciones, pero esta señal de alerta fue ignorada por los administradores de Barings.

En enero de 1995, Leeson ejecutó una operación esperando que el mercado japonés no cambiara hasta el día siguiente. Sin embargo, no contó con que los mercados asiáticos se desplomarían por el terremoto de la ciudad nipona de Kobe. Leeson intentó recuperar las pérdidas por medio de diversas operaciones arriesgadas, lo cual terminó creando un hueco más grande.

Un mes después aconteció la única auditoría externa por la que pasó el BFS, hecha por la empresa Coopers & Lybrand. Para no ser detectado por la firma auditora, Leeson falsificó varios documentos, entre ellos extractos bancarios y un informe preliminar positivo sobre el estado de las acciones. Hasta ese momento, la situación financiera del banco habría podido recuperarse, pues las pérdidas acumulaban 200 millones de libras, y el capital accionario del banco llegaba a 500 millones. No obstante, durante las tres semanas siguientes a la auditoría, las pérdidas se triplicaron y aumentaron a 600 millones de libras.

Leeson huyó a Kuala Lumpur cuando la situación se volvió insostenible, y los auditores del banco finalmente descubrieron el fraude por medio de una nota que el propio Leeson le había enviado a la administración. Así, el Banco Barings se declaró insolvente el 26 de febrero de 1995 y fue comprado por el banco holandés ING por la suma simbólica de 1 libra.

Cuando el fraude de Nick Lesson fue descubierto en 1995, los bancos aseguraron que ya sabían como este corredor de bolsa había conseguido burlar la institución financiera y afirmaron que se habían cerrado los vacíos que existían en el sistema del banco. Sin embargo, para Leeson pocas cosas han cambiado desde aquel entonces y asegura que algunos casos de riesgo operativo son idénticos al suyo. Y es que, a su juicio, "no se han cerrado los agujeros que existen en el sistema de los bancos para que esto sea posible. Yo creo que, si uno mira lo que intentan hacer los bancos, verá que solo se concentran en hacer dinero, no en protegerlo".

A pesar de que continuamente se tratan de mejorar los sistemas que utilizan los corredores de bolsa, Nick Leeson asegura que "no se pone demasiada atención en las áreas que se encargan del manejo de riesgo o en el departamento de quejas, que son las áreas donde se puede controlar el dinero". De esta manera, la caída del Banco Barings demuestra cuán importante es saber cómo identificar, manejar y controlar el riesgo antes de que los eventos ocurran.

Los casos más impactantes de fraude financiero

Descargue el ebook gratuito y conozca la estructura del sistema de gestión del riesgo LAFT en el sector real

Temas:Gestion de RiesgoCasos de estudioRiesgo Financiero

Comentarios