Conozca el caso de estafa durante la pandemia

Por María Camila Arévalo J., el 11 de septiembre, 2020

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Con la llegada de la pandemia muchas empresas se vieron enfrentadas a diferentes tipos de riesgos, es por esto que muchas de ellas tuvieron que actuar inmediatamente y sin ninguna planificación con el fin de que sus negocios no se vieran afectados.

De igual manera, los bancos tuvieron que implementar los alivios financieros, con el fin de que las empresas pudieran hacer préstamos que les permitieran continuar con su actividad normal y así evitar que cayeran en bancarrota o en el peor de los casos tener que despedir a sus empleados.

Así es el caso de David T. Hines, un ciudadano de Miami, Estados Unidos, quien obtuvo un préstamo de más de 1,6 millones de dólares de forma fraudulenta, a través del (PPP) Paycheck Protection Program (Programa de Protección de Cheques de salario), que fue lanzado por el Gobierno estadounidense para ayudar a los afectados por la llegada de la Covid-19. Este le da la posibilidad a las pequeñas empresas de que reciban una ayuda económica, la cual puede ser pagada en un plazo de dos años y con una tasa de interés del uno por ciento para que puedan cubrir gastos de nómina, intereses sobre hipotecas, alquileres y servicios públicos.

David T. Hines logró acceder a este dinero por medio de varias solicitudes de préstamos fraudulentos haciendo numerosas declaraciones falsas y engañosas sobre los gastos de nómina de sus empresas. 

En vez de solicitar los préstamos para cubrir aproximadamente 200 mil dólares de sus gastos comerciales mensuales, Hines presentó cuatro solicitudes a través de Bank of America reclamando gastos mensuales de 4 millones para pagarle a 70 empleados. De las las cuatro presentaciones tres fueron aprobadas y el gobierno realizó la consignación de 3,9 millones de dólares.

Sin embargo, todo se trató de una estafa, pues utilizó el dinero en sitios de citas online, joyas, ropa de lujo y un hotel de Miami Beach, y lo que es peor compró  un Lamborghini deportivo por 318.497,53 dólares.

Luego de salir a la luz pública su gran estafa fue arrestado por fraude bancario y falso testimonio a una institución crediticia. Logró salir bajo fianza  luego de pagar 100.000 dólares y deberá usar una tobillera electrónica que permita conocer sus pasos.

Pero este no ha sido el único de los casos, recientemente también fue arrestado un ciudadano de Los Ángeles por hacer uso indebido de los recursos que le otorgó el Programa de Protección de Cheques de salario, ya que de los 9 millones de dólares que recibió usó una parte para apostar en Las Vegas.

Y otro caso similar al de Hinis, es el de Lee Price III, un hombre residente de Houston, Texas que también adquirió dinero gracias a este programa de ayuda y el cual despilfarro en la compra de un Lamborghini Urus de 200 dólares, un reloj Rolex, bienes raíces, una camioneta F-350 y en ostentosas fiestas en los clubes de striptease de su ciudad. En cuanto las autoridades se dieron cuenta de sus actos delictivos fue detenido y llevado a la cárcel. 

¿Cómo evitar el fraude dentro de la compañía?

Es evidente que para cualquier empresa conocer todos los procesos del negocio significa más que una necesidad, pero esto es crucial sobre todo cuando se trata de dinero.

Al hacer seguimiento de cada transacción, cada movimiento y cada intercambio financiero, la organización obtiene una visión general de cómo funciona la administración de los gastos. Así, en caso de que sea necesario, usted sabrá cómo analizar los puntos fallidos que pueden ser manipulados y evitar los eventos fraudulentos.

El fraude financiero sucede cuando el registro está mal hecho o no cuenta con una supervisión rigurosa.

Por esa razón, es importante que conozca el sistema de control financiero utilizado por su empresa para que le permita al gestor acceder a los registros cuando sea necesario y verificar las posibles irregularidades.

Para disminuir la posibilidad de fraude o desvío, es fundamental solicitar con frecuencia informes de costos, gastos e ingresos de un periodo específico.

Es ideal que esa auditoría se haga cada mes y que siempre usted reserve un día para revisar los informes cuidadosamente con el ojo crítico de un gestor en busca de fallas latentes.

En caso de que el área financiera y contable no sea su fuerte, lo más adecuado será contratar a un profesional de cumplimiento que realice este análisis. Recuerde que incluso la pérdida de poco dinero puede hacer una gran diferencia al momento de cerrar las cuentas.

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