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10 años del colapso de Lehman Brothers. Qué hemos aprendido

Por Hugo Ángel, el 14 de septiembre, 2018

Hoy hace 10 años, el 14 de septiembre de 2008, el banco de inversión Lehman Brothers,  el 4° más grande de Estados Unidos, declaró su quiebra. En cuestión de días, las repercusiones paralizaron a la aseguradora más grande del país, provocaron una fuga de fondos del mercado monetario y aceleraron una crisis de efectivo que finalmente destruiría millones de empleos. Esta ha sido la mayor quiebra en la historia de Estados Unidos y se considera el punto en cual se hace visible la crisis financiera global de 2008.

Este caso, muestra cómo la falta de transparencia en la operación de una institución ante las entidades reguladoras, el mercado de valores y los propietarios le permitían realizar operaciones financieras demsido arriesgadas y con respaldos inadecuados, con el único fin de atraer inversionistas en serie. A partir de la aguda crisis financiera desencadenada por este evento, el gobierno de Estados Unidos y es especial sus autoriades monetarias establecieron controles mucho más estrictos, que obligaban a la implantación de sistemas de protección, y de modelos de transparencia mediante reportes visibles de todas las actividades.

La presentación de informes es una parte fundamental del movimiento más amplio hacia la mejora de la inteligencia empresarial y la gestión del conocimiento luego el uso de una o más herramientas de informes.

Qué lecciones hemos aprendido después de 10 años

La destrucción de valor de mercado, la pérdida de empleos nunca será reparada. Las lecciones de tipo meramente económico son claras, los bancos tenían demasiadas deudas y muy poca respaldo, por lo que no podían soportar las pérdidas que enfrentaban. Los supervisores del gobierno estaban a ciegas: el sistema era tan opaco que las autoridades de regulación monetaria no podían ver los riesgos. Y aunque lo hubieran sabido, quedaban impedidos de desmontar las operaciones arriesgadas que se estaban llevando a cabo. No tuvieron más alternativa que rescatar a una entidad que no fue capaz de manejar responsablemente el encargo de sus dueños. Además la quiebra de Lehman impulsó la doctrina de “es demasiado grande para que falle(...aunque no lo haga bien...), que resume la situación una institución financiera cuya quiebra tendría consecuencias sistémicas desastrosas sobre la economía y que por consecuencia es necesario rescatar por los poderes públicos para evitar que ese riesgoSolo prometiendo billones de dólares para apuntalar el sistema financiero y gastando cientos de miles de millones más en estímulos fiscales, el gobierno logró evitar que el peor desastre económico desde la Gran Depresión se convirtiera en el peor jamás.

Mohamed A. El-Erian, especialista financiero de Bloomberg menciona estas lecciones dejadas por la crisis financiera:

Logros:

  • Un sistema bancario más seguro. Gracias al fortalecimiento de las provisiones de capital, a enfoques más responsables en los balances y a una mejor gestión de liquidez, los bancos ya no presentan un riesgo sistémico importante en la mayoría de los países avanzados, especialmente en los EE. UU. Eso no significa que todos los países y bancos estén seguros; pero el sistema como un todo ya no es el talón de Aquiles de las economías basadas en el mercado.
  • Un sistema de pago y liquidación más robusto. La mayor fortaleza del sistema bancario ha sido parte de un esfuerzo muy exitoso y amplio para minimizar el riesgo de "suspensiones repentinas" en los mecanismos de pagos y liquidación en el centro de la economía global.
  • Una cooperación internacional más inteligente. La crisis puso de relieve la importancia de mejores enfoques, no solo para la gestión de crisis, sino también para la prevención.

En la tope de la "lista de cosas pendientes" hay temas como

  • Armonizar más una regulación y supervisión reforzadas.
  • Un intercambio de información más oportuno y completo.
  • Un mayor enfoque en los desafíos de vigilar bancos internacionalmente activos.

Retrocesos:

  • Crecimiento inclusivo aún no se ha generalizado. Los legisladores de los países avanzados tardaron demasiado en darse cuenta de que la gran recesión causada por la crisis financiera tenía importantes componentes estructurales y en el largo plazo. La mentalidad reiterativa impidió el diseño e implementación de las medidas necesarias para generar un crecimiento alto e inclusivo
  • Incentivos internos desalineados. Las instituciones financieras aún contienen focos de toma de riesgos inapropiados y otras conductas inadecuadas, así como exceso de visión a corto plazo en los pagos de las compensaciones salariales y tolerancia hacia la alta  gerencia cuando realiza acciones que están demasiado cerca de la línea que separa las actividades permisibles de las no permisibles.
  • Una escasez de balances "pacientes". Poniendo los valores comprometidos y afectados en balances independientes fue clave para contener las enormes perturbaciones financieras. Esto implicó la dependencia de los balances públicos grandes, aunque su uso se encontró cada vez más con retrocesos sociales y políticos. Las preocupaciones sobre los efectos distributivos, que incluyeron favorecer las ganancias corporativas a expensas de los salarios, se han sumado a lo que ahora es una disponibilidad reducida de estas herramientas para usar en el futuro crisis.

Consecuencias indirectas:

  • Lo grande se hizo más grande y lo pequeño se hizo más complejo. Aunque se ha avanzado más en lo que se debe hacer cuando un banco falla, especialmente cuando es grande, la estructura del mercado que surgió de la crisis financiera involucra instituciones significativamente más grandes, especialmente las basadas en los Estados Unidos. El mismo fenómeno de lo grande que se hizo más grande se puede ver en la gestión de activos. Mientras tanto, el otro extremo de la distribución de tamaños consistente en instituciones pequeñas se ha visto cada vez más poblado por la proliferación de actividades fintech que, en su mayor parte, no han sido probadas.
  • El riesgo se transformó y migró a áreas mal reguladas. Este cambio en la estructura del mercado está conectado con otro fenómeno: la transformación y la migración del riesgo a los no bancarios.
  • La flexibilidad de las políticas se ha reducido. Los balances de los bancos centrales ya son grandes y los niveles de deuda son significativamente más altos que antes de la crisis financiera mundial. Esto sugiere que, incluso habiendo suficiente voluntad política, la capacidad de gestionar y recuperar las crisis puede verse disminuida en comparación con hace 10 años.

Cuánto se hizo para evitar que una situación terrible dañe gravemente a las generaciones actuales y futuras, y también los pasos importantes que se tomaron para reducir la probabilidad y la gravedad de otra crisis mundial.

Pero lo anterior no significa que todo esté bien. Es necesario renovar los esfuerzos de los sectores públicos y privados para hacer frente a los desafíos de larga data que recibieron atención inadecuada después de la crisis, y para comprender y abordar algunas de las principales consecuencias imprevistas luego de 10 años de gestión y prevención de crisis. Afortunadamente, ahora sabemos mucho más sobre ambos. El mayor desafío es conseguir que se aborde su importancia cuando no exista una crisis real o inminente en el mundo avanzado. Es por pesto es necesario continuar tomando previsiones de riesgos en todas las industrias no sólo financieras, adoptando y manteniendo oportunamente las mejores prácticas preventivas.

Descargue el Apéndice D Parte 30  con el Modelo de Gestión del Riesgo Financiero

Temas:Gestion de RiesgoRiesgo FinancieroGobierno, Riesgo y Cumplimiento (GRC)

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